No habrá una Organización Mundial del MedioAmbiente, ni se crearán mecanismos para implementar las medidas hacia una economía verde. El modo en que se conseguirá la financiación queda difuminada en un conjunto de ideas que pasan desde fondos propios, ayudas institucionales, donaciones de los países y aporte privado. La creación de reservas marinas en aguas internacionales, que se preveía como el único resquicio para salvar la cumbre, tampoco se ha conseguido. El texto que recoge los acuerdos de Río+20 no ha conseguido reflejar ningún gran acuerdo. Con todo, representantes de la ONU y miembros de la delegación brasileña no dudan en calificar el acuerdo como un éxito. “Se trata de un texto muy equilibrado, ya que no cabía esperar acuerdos mejores”, señalaba Nikhil Chandravarkar, uno de los responsables de al ONU en la negociación.

A las 12:30 se aprobaba el texto que recoge los acuerdos de Río+20 y que deben guiar las actuaciones internacionales en materia de medio ambiente en los próximos años. Las expectativas de cara a la cumbre eran muy escasas y no se ha logrado avanzar en las negociaciones para evitar el fracaso.

El embajador brasileño para las negociaciones de Río+20, Luiz Alberto Figuereido.

El embajador brasileño para las negociaciones de Río+20, Luiz Alberto Figuereido, en rueda de prensa.

El gran concepto de la cumbre, la economía verde, queda descafeinado al eliminarse la propuesta de crear un mecanismo que ayude a alcanzar la meta del desarrollo sostenible y que asesore a los países en desarrollo a conseguir acceso a fondos y tecnología. El siguiente párrafo muestra la propuesta inicial.  

64. We support the creation of a capacity development mechanism for achieving sustainable development, including inter alia green economy in the context of sustainable development and poverty eradication. The mechanism would provide advice and support, in accordance with national circumstances and priorities, and assist developing countries in accessing available funds and technologies. We support utilizing international platforms and partnerships that enable interested countries and major groups to share policy options and best practices and assist developing countries, upon request, in accessing available funds and technologies. In this regard, we acknowledge the ongoing efforts to create and launch platforms, and we encourage relevant institutions, the UN system and stakeholders to join in these efforts on a voluntary basis

Este párrafo queda sustituido por otro que reconoce “la importancia de unir financiación, tecnología, capacidades y necesidades nacionales para llevar a cabo políticas en materia de desarrollo sostenible, incluyendo la economía verde”. En este punto el texto se refiere a la necesidad de ofrecer información sobre buenas prácticas, ejemplos de economía verde y métodos de evaluación.

El embajador de Brasil ante Naciones Unidas para Río+20, Luiz Alberto Figuereido, ha reconocido que no había acuerdo sobre qué significaba el concepto de economía verde y que es una buena noticia que se haya producido un acuerdo en esta materia.

El otro gran punto de la cumbre era la mejora de las instituciones que trabajan por el desarrollo sostenible. Una de las propuestas consistía en tomar como referencia el PNUMA (Programa de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente) para crear una gran agencia internacional del medio ambiente al estilo de la Organización Mundial del Comercio o la Organización Mundial de la Salud. Este estatus permitiría a la agencia resultante acceder a mayor financiación, tener mayor capacidad de presión sobre los gobiernos y gozar de la representación de todos los países. Finalmente, se ha decidido “fortalecer y mejorar (upgrade en inglés)”el PNUMA para que tenga representación universal y dotar de una financiación más adecuada proveniente de los presupuestos de la ONU y de contribuciones voluntarias. Estas medidas deberán aprobarse mediante resolución en la 67 Asamblea General de la ONU.

Para el negociador de Brasil en Río+20, André Correa, “la mejor forma de proteger el medio ambiente es integrarlo de forma transversal en la economía y en el aspecto social y no aislarlo en una agencia única”.

El único punto que podía, al menos, salvar la imagen de Río+20 era la creación de reservas marinas en aguas internacionales para proteger la biodiversidad. Era un punto ambicioso, pues se pretendía proteger la biodiversidad y los recursos genéticos en alta mar. Esto chocaba con los intereses de empresas farmacéuticas que investigan en esas zonas, según el director general de Greenpeace, Daniel Mittler. Hasta ayer por la noche parecía que podía conseguirse un acuerdo, aunque la oposición de algunos países era muy fuerte. Finalmente, el texto rebaja mucho las ambiciones y se refiere de forma genérica a proteger la biodiversidad marina.  

Por otra parte, el punto más controvertido se centraba en la financiación. Las medidas aprobadas deben pagarse y cada vez escasea más el dinero. A pesar de que lo aprobado en Río+20 apenas necesita financiación, se ha acordado abrir la puerta al capital privado y buscar nuevas formas de financiación a través instituciones financieras. Extracto del artículo 260, donde se habla de financiación privada.

260. We note that the aid architecture has significantly changed in the current decade. New aid providers and novel partnership approaches, which utilize new modalities of cooperation, have contributed to increasing the flow of resources. Further, the interplay of development assistance with private investment, trade and new development actors provides new opportunities for aid to leverage private resource flows.

Quamrul Chowdhury, de la delegación de Bangladesh, miembro del G77, ha especificado que “la única forma de conseguir una transferencia tecnológica y financiera efectiva para los países en desarrollo es a través de financiación pública”.

Chandravarkar, uno de los respresentantes de la ONU en la negociación, ha explicado que no hay un compromiso sobre la financiación ya que “no se ha explicado como se va a hacer llegar”.

El texto ha quedado cerrado hoy a la espera de que mañana lleguen los jefes de Estado para firmar el acuerdo. En la rueda de prensa posterior al acuerdo, Figuereido ha reconocido que las negociaciones han sido duras y que “todas las delegaciones estaban frustradas, lo que indica que ha habido consenso”. Figuereido ha admitido que el texto podría haber sido mejor pero “es preferible que salga un texto criticable de Río +20 a que no haya ninguno”.

Uno de los puntos que más interés ha despertado de cara a las negociaciones de Río+20 es el relativo a la creación de la figura de reservas marinas en océanos. La reunión se ha cerrado a las 18:00 en Brasil sin acuerdo sobre este punto en concreto. De los diecinueve párrafos que se incluyen en el apartado de océanos, sólo tres no se han cerrado.

Es en el párrafo relativo a la creación de reservas marinas en aguas internacionales donde los países no han llegado a un acuerdo. El texto incorpora la protección de la biodiversidad marina en aguas internacionales y la protección de los recursos genéticos (algo similar a lo aprobado en el protocolo de Nagoya sobre biodiversidad terrestre).

Esta propuesta está respaldada por ciento cuarenta países y son cinco los que mantienen bloqueadas las negociaciones: Estados Unidos, Rusia, Canadá, Japón e Islandia. Al no llegar a acuerdo, la situación se planteará a la delegación de Brasil que puede reabrir las negociaciones durante la noche o esperar a que decidan los jefes de Estado. A continuación, el párrafo tal como se encuentra en este momento de las negociaciones.

163. We recognize the importance of the conservation and sustainable use of marine biodiversity beyond areas of national jurisdiction. We note the ongoing work under the UN General Assembly of an Ad Hoc Open-ended Informal Working Group to study issues relating to the conservation and sustainable use of marine biological diversity beyond areas of national jurisdiction. We agree to initiate, as soon as possible, the negotiation, in the framework of the UN General Assembly, of an implementing agreement to UNCLOS that would address the conservation and sustainable use of marine biodiversity in areas beyond national jurisdiction.

Te veo mañana

– ¡Buenas! ¿Qué tal?

– No me vas a crear pero te juro que estaba pensando en tí.

– Claro, son las fechas…

Hoy ha sido el día de antes. Las llamadas se han repetido a lo largo de todo el día. Amigos de siempre y otros a los que conocí hace un año. Con algunos llevo sin hablar meses, debido a las ausencias propias y de los otros. Te veo mañana ¿no? En todas las llamadas un pensamiento: qué va a pasar mañana. “Como no se ponga hasta arriba va a ser para exiliarse”, me comentaba un amigo mientras hacíamos planes sobre cómo vernos en la plaza. ¿Sabes que me he quedado embarazada? Ahora con el calor un poco mal, aunque me han respetado bien en el curro, bueno mañana nos vemos y te cuento. Pasar por Sol estos días ha sido emocionante, como un espacio que espera y recuerda. Allí estaba el huerto, aquí la placa y ¿te acuerdas de la valla con un montón de mensajes que había allí? ¿Y cuando desplegaron la pancarta desde el andamio? Fueron días de conocer a mucha gente, hablar y compartir experiencias, para al menos saber que no estamos solos y que las plazas sirven para hablar. No puedo hablar mucho, encontré curro, nos vemos mañana.

Pues eso: nos vemos mañana.

Segunda parte de la entrevista con Olga Rodríguez. Hablamos de 15M, acampadas y periodismo.

¿Cómo ha sido el proceso de globalización de estas protestas?

Se ha producido la vuelta de 360 grados. ¿Habría existido el 15M sin las revueltas árabes? No lo sabemos. Sin duda, lo tuvo presente a la hora de organizarse. Uno de los primeros de Sol me telefoneó y me preguntó: “¿Cómo lo hacían en Tahrir? Nos vamos a quedar a acampar aquí”. Ese modelo de protesta de acampada de las revueltas árabes es evidente y posteriormente Occupy Wall Street ha admitido que está influido por las revueltas árabes.

Te decía lo de la vuelta, porque a finales de noviembre en Egipto algunos activistas comienzan a organizar una acampada frente al parlamento, una acampada preciosa a las que iban a tocar grupos, se leía poesía, se reclamaban demandan políticas bien argumentadas, había muchos intelectuales y mezcla de clases sociales. Se hicieron llamar Occupy Cabinet, en inglés, inspirados por Ocuppy Wall Street, es decir: que lo que partió de allí volvió. En un mundo tan globalizado, todos nos inspiramos por cosas externas y también hay problemas globales que requieren respuestas globales. El contexto político en Egipto es muy diferente al contexto en España, pero hay problemas estructurales que sí son similares y el papel de los poderes financieros internacionales nos afecta a todos, también a los árabes, sumidos en un proceso de neo-colonización.

A un año del 15M y con la cantidad de recortes que se están acumulando en los últimos meses ¿La protesta en forma de acampada es suficiente?

La acampada es una forma de presión. Una activista egipcia me decía: “la acampada está muy bien, nos da pie a seguir conectados y es una forma de presión, pero luego todo aquello que defendemos, debemos hacerlo ocurrir y eso con la acampada no vale”. Para hacerlo ocurrir hay que ir a las universidades y hacerlo ocurrir y que los estudiantes se movilicen. Hay que ir a los institutos y hacerlo ocurrir. Hay que ir a las empresas y hacerlo ocurrir y que haya movilizaciones. Intentar ser activo o activa contra estos abusos cada vez mayores es una labor del día a día que está en todo los planos, es decir: yo voy al quiosco por las mañanas y compro el periódico y hablar con mi quiosquero de lo que me indigna es una pequeña acampada, eso es un modo de crear una atmósfera determinada. Se trata de crear el ambiente en pequeños ámbitos. Eso es, a pequeña escala, una acampada. Tenemos que hacernos escuchar y obligarles a que nos escuchen y todo esto hacerlo sin violencia, pero por supuesto resistiendo ante los abusos cada vez mayores.

Había otro activista egipcio que explicaba su proceso de cambio en este: “Yo pasé del fatalismo y la actitud derrotista a la queja pasiva, de la queja pasiva a la indignación, pero de la indignación pasé a la actuación y a la rebelión”

¿Qué papel está jugando el periodismo?

El periodismo cuenta la realidad, o debería contarla. No sólo la realidad institucional, debería contar la realidad de todos y contar la realidad es una forma de denunciar lo que ocurre y evidentemente si no estamos bien informados somos más fácilmente manipulables y hay una sobreinformación. Los medios de comunicación tradicionales abusan más de ofrecer un altavoz a los de siempre, a los que gozan de un altavoz diario para decir palabras huecas, vacías o incluso mentiras.

En el caso de los chavales detenidos en Barcelona en lo que podría ser una medida preventiva. Yo he echado de menos más atención a estos casos. He tenido que rebuscar mucho para informarme de cuáles eran las acusaciones que pesaban contra ellos y creo que hay un reportaje ahí, porque en un caso en concreto los cargos eran por haber tirado un contenedor al suelo. Pasar semanas en la cárcel por esto no es propio de un Estado del Derecho.

¿Por qué estas historias permanecen ocultas?

Para empezar porque los medios se han convertido en un negocio: hay un antes y un después de la salida a bolsa de las empresas informativas. Antes eran empresas informativas cuyo interés principal eran los beneficios económicos pero también la información. En el momento en el que salen a bolsa se convierten en un producto financiero más y buscan el beneficio financiero a corto plazo, sustituyen a los periodistas de los cargos directivos para colocar a gerentes que no entienden el valor social de la información.

¿Cuesta tener una red de corresponsalías? Cerramos la red de corresponsalías. ¿Cuesta enviar a alguien a un sitio para cubrir un evento internacional? Tenemos a las agencias de noticias. Esto provoca que se mire el mundo a través de dos grandes ojos que son las dos grandes agencias de noticias, lo que es un poco orwelliano, porque conduce a la uniformidad de la información: esas agencias deciden de qué se habla y cómo se habla. Suelen hacer un trabajo muy bueno y correcto, pero totalmente insuficiente en muchos casos.

La dinámica de trabajo que se ha impuesto en las redacciones no te permite investigar, profundizar, indagar e incluso contrastar. Es la dinámica de trabajo que se impone para reducir los costes. Por supuesto, al margen de la línea editorial de los medios de comunicación, que también determina. A veces, se da una mala noticia no por un sesgo ideológico, sino por el modelo que se ha impuesto, porque se busca el mayor beneficio económico a corto plazo. El beneficio económico se podría conseguir igual echando valentía al asunto y apostando por un periodismo de calidad que sería más lenta a medio y corto plazo.

En tu anterior libro escribes sobre la rabia que te daba ver cómo los medios de comunicación dejaban de prestar atención a lo que sucedía en Irak ¿Cómo se siente un periodista ante una situación así?

Creo que es una sensación que todos los periodistas que hacemos este tipo de coberturas hemos experimentado alguna vez que nos frustra muchísimo y nos llega a enfrentar de una manera individual con nuestra sociedad.

Siempre digo que lo más difícil al regresar de esas coberturas es reconciliarte con tu sociedad, porque puedes llegar a culpar a toda la sociedad del olvido cuando en realidad hay que culpar a quienes hay que culpar: los editores, la concepción de lo que es noticia. Se ha concebido que es noticia lo que no ocurre todos los días: que más de mil millones de personas pasen hambre no es noticia porque ocurre todos los días. Se considera noticia lo que no va a la raíz de las cosas, lo que va a la raíz de las cosas está ocurriendo todos los días.

A mí me ha llegado a ocurrir de estar con cadáveres a mis pies y que me digan: “eso no cabe, queremos meter de cierre unas imágenes de un pingüino cojo muy gracioso”. Eso me parece incluso colaboracionista, en el peor sentido del término. Por eso decidí irme de los medios y ser Freelance. Fue una decisión difícil porque significaba renunciar a una nómina y a un trabajo fijo, pero no tenía otra salida. Creo que si entiendes el periodismo como un compromiso, que al fin y al cabo es el único modo en el que se puede entender este oficio, no puedes participar en esa frivolidad.

Estamos hablando de cuestiones que explican al mundo las injusticias y cuestiones que son de vida o muerte. Es una sensación horrible, más aún cuando las víctimas directas con las que has hablado te preguntan por qué no sale y tú te sientes en el lado malo porque te abren su casa, su corazón y, muchas veces, se la juegan y no puedes dar un altavoz.

A mí un jefe llegó a decirme: “Olvídate de Iraq, estás obsesionada, ya no es noticia”. ¿Que no es noticia? Pasaron los años e Iraq siguió acaparando portadas del New York Times y del Washington Post y siguió siendo actualidad porque era noticia a pesar de que este sabio me dijera esto. Vamos muy de listos a veces en la profesión. Hay gente que cree que para ser periodista hay que tener un colmillo muy afilado y no tener ningún escrúpulo ni sentimientos”. Yo apuesto por Kapuscinski: los sentimientos forman parte de todo, no puedo separar mi ciudadanía ni mi parte de persona de lo que estoy viendo.

A Olga Rodríguez le gusta hablar. Responde con determinación y construye un relato con situaciones, citas y datos. Se mezclan Mubarak, Washington y el FMI. De pronto, el ejército dispara en Tahrir y un manifestante clama: “¡Yo muero hoy!”. Mientras tanto, en el Museo Egipcio algunos oficiales abusan de 27 mujeres.

Las mujeres jugaron un papel fundamental en las movilizaciones del movimiento obrero de 2006 en Egipto que, al unirse con los incipientes movimientos sociales urbanos, derivó en una gran movilización en 2008 que da nombre al Movimiento 6 de Abril, uno de los convocantes de las protestas del 25 de Enero de 2011.

Olga Rodríguez habla de pequeñas acampadas, acampadas que se hacen con el quiosquero o con el panadero todos los días, que hacen que las personas compartan sentimientos que desembocan en las plazas. Olga Rodríguez hablaba, y habla, mucho en los medios sobre lo que sabe y lo que vive: la situación en el mundo árabe. Explica que empezó a viajar a los países árabes por curiosidad y ayudada por los buenos amigos que sus padres tenían en ellos.

Cursó un primer año de máster en EEUU que interrumpió cuando le llamó la Cadena SER y empezó a trabajar con Gabilondo. Cubrió la guerra de Irak y varios conflictos en diferentes lugares para la radio y la televisión. Harta de la situación en los medios de comunicación convencionales, decidió hacerse freelance para ejercer el periodismo que ella quiere, a pesar de la inestabilidad. Le menciono un fragmento de su anterior libro, El hombre mojado no teme la lluvia, y le digo que muchos lectores también nos sentimos así:

“Me invadió una punzante rabia cuando me di cuenta de que poco a poco los medios de comunicación iban centrando su interés en otras noticias alejadas de Irak y me resultó enormemente hiriente que tantos políticos, periodistas e intelectuales afirmaran que la ocupación había sido un éxito, que la guerra había sido breve, eficaz y limpia. No se puede decir que una guerra es limpia. Es el adjetivo menos adecuado para describirla”.

Asiente y cuenta el momento en el que un editor le dijo que Irak ya no era noticia. “¿Que no era noticia? Irak ha seguido sacando portadas en el Times, en el Guardian todos estos años. Vamos muy de listos en esta profesión”. Olga levanta la vista, mira lejos y recuerda a alguien, pero no dice su nombre.

Hoy sigue escribiendo libros y colabora con diferentes medios. Habla con tristeza de la desaparición de Público y se ilusiona con el próximo nacimiento de eldiario.es , donde colaborará. La contraportada de su último libro, Yo muero hoy, “más esclavo de la actualidad que el anterior”, incluye una frase de Eduardo Galeano que cita en la entrevista: “mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”.

– ¿Cuál es la situación actual en Egipto?

Egipto está a punto de celebrar elecciones presidenciales. Van a ser unas elecciones un poco sui generis ya que se van a celebrar bajo el paraguas de la junta militar que sigue gobernando el país a pesar de que cuando cayó Mubarak y asumió el poder prometió que no permanecería en el poder más de 6. Hay que tener en cuenta que en Egipto, los militares tienen el poder desde el año 52 y, a partir de la firma de paz con Israel en 1979, están apoyados por Washington, que otorga anualmente una ayuda directa al ejército de 1.300 millones de dólares anuales. Este dato es relevante porque quiero destacar la importancia de Egipto como piedra angular en Oriente Medio. Un Egipto libre, autónomo y democrático modificaría el puzle de la región y los equilibrios de poder y podría facilitar el fin de la ocupación israelí de los territorios palestinos.

Por todo ello, Egipto, que realmente ha vivido una revolución genuina se está encontrando con muchísimos obstáculos puestos por actores internacionales. Lo que sigue viviendo Egipto es algo único a todos los niveles, no sólo a nivel político, sino también sociológico en la psicología colectiva. Me he encontrado con cientos de jóvenes que están viviendo una revolución a nivel individual: ha cambiado cómo ven el mundo, cómo se relacionan con los demás, cómo entienden las emociones e, incluso, cómo entienden el sexo. Lo he vivido con mucha emoción, más allá de lo periodístico, como ciudadana, era muy difícil no entusiasmarse ante esto.

– ¿Por qué se aceptó la intervención del ejército?

El primer momento en que aparece el ejército es el viernes de la ira el 28 de Enero de 2011. Evidentemente, los activistas de toda la vida veían con recelo el papel del ejército porque siempre ha sido un elemento represor. Otra cosa es que ante la represión brutal de la policía y de la policía de represión estatal que disparaba a los manifestantes, el ejército apareció y no disparaba. Ante eso la multitud empezó a corear “este es el ejército del pueblo y no de Mubarak” y bien es cierto que el dos de febrero cuando todavía no había caído Mubarak y aparecieron agentes de Mubarak, el ejército permaneció impasible.

¿Era un ejército que estaba con el pueblo? Desde mi punto de vista no, porque permaneció impasible, observando como todos esos elementos estaban atacando e incluso matando manifestantes. Me he encontrado a muchos manifestantes que me han contado como vieron con absoluta angustia la actitud de esos militares que tenían orden de no intervenir y no defender al pueblo de esos matones.

Lamentablemente los medios se han ido olvidando de Egipto. Ya el 25 de Febrero se produce el primer episodio en el que el ejército reprime con violencia a los manifestantes cuando desaloja Tahrir. El segundo gran episodio de violencia ejercida por el ejército tiene lugar la madrugada del ocho al nueve de Marzo, tras la celebración del día de la mujer trabajadora. El ejército toma de nuevo Tahrir, arresta a cientos de personas, los conduce al Museo Egipcio y ahí, a pocos metros de sarcófagos y piezas de arte, comienzan a torturar a los hombres. También torturan a muchas mujeres y someten al menos a 17 de ellas a lo que los militares llamaron exámenes de virginidad, que no fue otra cosa que abusos sexuales: desnudaron a las mujeres, las fotografiaron desnudas y las obligaron a someterse a esos test de virginidad que no era otra cosa que un médico militar inspeccionando la vagina de las mujeres sin su consentimiento con la excusa de ver si eran vírgenes o no. Posteriormente un oficial del ejército admitiría ante las cámaras de la CNN, dijo al entrevistador: “estas chicas no son como tu hija o la mía, esas chicas estaban durmiendo ahí, en la plaza” y justificó esa práctica de exámenes de virginidad era para que luego ellas no les acusaran de haberlas violado. Afortunadamente, dos de ellas, Samira y Sawal, se atrevieron a denunciarlo públicamente y ahora hay un juicio abierto que está aún en proceso abierto contra esta actuación.

Tras esto, apareció el Secretario de Estado de Defensa estadounidense Robert Gates diciendo que estaba muy contento del camino que estaba tomando Egipto y corroborando que EEUU iba a seguir manteniendo su ayuda económica de 1.300 millones de dólares anuales al ejército. El tercer capítulo de violencia fue la madrugada del 8 al 9 de abril, entraron en Tahrir  y estuvieron disparando durante dos horas y media. Las cifras oficiales son de dos muertos y decenas de heridos.

A partir de ahí seguimos sumando y podemos llegar a octubre hay otro de los episodios más violentos que es contra una manifestación de cristianos junto al edificio de la televisión estatal que se llama Maspero y matan a 24 ó 27 cristianos. La versión oficial es que había habido enfrentamientos sectarios entre población musulmana y cristiana. Lo lamentable es que buena parte de la prensa internacional da por buena esta versión cuando las imágenes muestran cómo los vehículos militares persiguen a los manifestantes, los aplastan y atropellan, no de manera accidental. Muchas autopsias daban como causa de la muerte aplastamiento por vehículo pesado y hay imágenes en las que se ven a un militar que dice: “he atacado a dos de estos infieles”. Por parte de este ejército se empezó a producir una persecución clara contra una minoría religiosa que es la cristiana que había sido bastante activa criticando a la junta militar y criticando cómo el ejército había secuestrado la revolución.

– ¿Cuál ha sido el papel de las mujeres?

El papel de las mujeres aquí llega distorsionado y con muchos prejuicios.  El tema de las revueltas árabes ha servido para que se tumben de una vez determinados estereotipos y prejuicios que son fomentados por determinados think tanks que están empeñados en identificar todo lo árabe y lo musulmán con terrorismo y que por ello, animaban a que nuestros gobiernos apoyaran a dictadores crueles y sangrientos que, se supone, son los únicos que podían mantener la estabilidad y la mano firme.

Lo cierto es que las mujeres siempre han tenido un papel importante en el activismo egipcio, ya en las primeras manifestaciones del movimiento social Kifaya que surge en 2004. En 2006, cuando comienza a tomar fuerza el movimiento obrero egipcio, son las mujeres las primeras que salen a exigir. En la fábrica textil de Al-Mahallah, la mayor del país, con 27.000 trabajadores, son 3000 mujeres las que abandonan sus puestos de trabajo y al grito de “aquí estamos las mujeres, dónde están los hombres” toman la fábrica y generan una oleada de huelgas por todo el país.  El 6 de abril de 2008 se une el movimiento social urbano con el movimiento obrero de las fábricas, se organizan movilizaciones y nace el famoso movimiento 6 de abril, que es uno de los que convocan las protestas en 2011. La represión fue brutal y el éxito fue brutal. Con los papeles de wikileaks se ve cómo la embajada de EEUU lo ve con temor y se ve que uno de los temores es: cuidado porque esto puede provocar que Mubarak tenga miedo a seguir adelante con las políticas de liberalización económica.

– ¿Qué cambia para que esta vez la revolución sí triunfe?

En el siglo XXI no se puede hacer un análisis local de las cosas. Desde mi punto de vista hay que encuadrarlo todo en el tablero global. La llamada eufemísticamente crisis económica también la padecen ellos. En 2008 y luego en 2011 los precios de alimentos básicos como el pan aumentan de una manera dramática: e 2008 se triplican y en 2011 se duplican. La gente empieza a pasar hambre: cómo van a vivir con menos de 2 dólares díarios. La corrupción es tan obvia que llega un momento que ya no aguantan más: cuánto menos tienes que perder, más indignado estás. En el caso de Egipto unido a un proceso de rebelión que llevaba años fraguándose. Era un momento en el que se vivía con manifestaciones semanales y huelgas continuas en buena parte del país. En 2010 el asesinato de Khaled Said, un chaval de clase media de Alejandría al que la policía apalea hasta la muerte, enciende la mecha de la indignación. Había  habido muchos Khaled Said antes y ha habido otros muchos después, pero prendió la mecha. Si supiéramos por qué ocurre una revolución, el mundo sería más justo.

– ¿Cuál es el origen del título de tu nuevo libro?

“Yo muero hoy” es una de las muchas consignas que se han coreado en las revueltas árabes. No desde la voluntad de morir, ni de la inconsciencia de un exhaltado, sino gritado los días de mayor represión cuando las fuerzas de seguridad tomaban las calles o las plazas y disparaban con munición real a la gente. Había gente que decía: “Llevamos días acampados, haciéndonos notar por primera vez y ahora porque vienen a dispararme me voy a casa a esconderme como un conejo debajo de la cama, no, me arriesgo y me quedo”. No desde la voluntad de morir, si no desde la voluntad de vivir, de vivir con dignidad. Desde la voluntad de reclamar una dignidad tanto tiempo ausente: dignidad en árabe se dice Karama.

Hoy se estrena en librerías el libro Yo muero hoy, editado por Debate.

Primera parte de la entrevista con Olga Rodríguez, mañana publicaré la segunda, sobre protesta global, acampadas y periodismo.

Contexto, sencillez, concisión, contraste y rigor. Son conceptos que se enseñan en la facultad, aplicados al ejercicio del buen periodismo. Un periodismo para los ciudadanos, que desvele lo que no se quiere mostrar y que ofrezca las claves para entender el presente, dicen. Porque el periodista tiene un compromiso con sus lectores, ofrece un servicio público, tiene una responsabilidad con la sociedad.

En verano la prima Piluca, Pilar Campo de la Voz de Asturias, animaba las sobremesas con historias de la policía científica, de juzgados, investigaciones y preguntas, muchas preguntas. Te parece el trabajo más apasionante del mundo, el de la científica, claro, al menos tal y como te lo cuenta tu prima, que siempre exagera un poco para impresionar al primo pequeño. Dado que uno no tiene mucha vocación policial, decide meterse a periodista y sigue escuchando radio y leyendo periódicos: la sección de internacional de El País, cada día más flaca, el ya desaparecido Natura de El Mundo, a Gabilondo, a Carlos Llamas, algunos informativos en la tele. Te creas referentes, imaginas que debe ser bonito trabajar en eso del periodismo.

Las prisas, el “dar la noticia antes que nadie”, la precariedad en las redacciones, el copia-pega de una nota, las ruedas de prensa sin preguntas, los eufemismos incomprensibles, las colaboraciones gratuitas para “aprender el oficio”, los becarios orquesta exprimidos y los veteranos echados en aras de eres infinitos, o quemados por el tiempo. Se echan de menos referentes, no porque no los haya, porque no les dejan o porque los echan antes de tiempo. Sin embargo, todavía quedan reductos, en los medios de siempre, en los nuevos y en los que están por venir quedan periodistas que se empeñan en respetar a sus lectores, en ofrecerles los datos de forma que puedan crearse opinión, que no aleccionan ni dirigen y que prestan un servicio a la sociedad. Es de agradecer, no como periodista, sino como lector, su trabajo muchas veces en condiciones miserables y bajo todo tipo de presiones. A todos los buenos periodistas, gracias.

 

Queda inaugurado este blog.